Hace bastantes años, entre las gentes de mi entorno, había
un comentario de agradecimiento a compositores e interpretes como Joan Manuel
Serrat, Joaquín Sabina, Mercedes Sosa, Javier Krahe y otros, pues habían
conseguido que poemas y poetas fuesen conocidos por el “gran público” con sus
adaptaciones musicales. A mi me encantaba escuchar como en cualquier emisora de
radio, por la calle o en cualquier patio de vecinos se escuchaban los versos de
Machado, Alberti, Hernández y otros que, seguramente, la o el que lo cantaba no
hubiera leído nunca.
¿Os acordáis de este?...
A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
Antonio Machado.

Pero del mismo modo que toda agua va a parar al mar, toda
poesía termina en “poema”, ese poema que no es nada mas – ni nada menos – que
un texto y una voz, a veces interior, que lo declama. Por eso me he atrevido a
devolver el poema “A un olmo seco” de Antonio Machado, que Serrat musicalizó e interpreto con tanta
calidad y éxito, a su contexto original - texto y voz – Naturalmente, como
siempre, rogando humildes disculpas a autor, interprete y a cuantos se atrevan a "pincharlo".