De regreso a mis actividades habituales, me he encontrado con “deberes”, sin cumplimentar, de mi curso de ilustración.
Unos de los últimos trabajos ha sido el intentar que cualquier papel pueda tener, de forma artificial, la pátina del tiempo – vamos, que parezca un pergamino “matusalénico” - para lo que, una vez elegida la cartulina correspondiente, nos armamos con esponjas, papeles arrugados, bayetas y paños de fregar, tintas sepia, betún judaico y otros elementos similares y nos dedicamos a manchar, arrugar, raspar – en definitiva, maltratar – al papel que con tanto cuidado habíamos fijado al tablero.
A mi me quedó lo que abajo veis.
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Papel envejecido con esponja y tinta sepia. |
Para darle alguna utilidad pretendimos realizar un documento, más o menos antiguo. Yo me incliné por la historia novelada (tipo de lectura que me apasiona) y tras dibujar y colorear, con acuarela, algunos elementos y paisajes…
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Elementos decorativos añadidos |
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Termino de dibujar el fondo. |
… Me dedique, durante un par de horas a montar, infográfícamente, el mapa del tesoro que remata esta página…
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No se si encontraremos el tesoro pero... ¡Tendremos que seguir intentándolo. |
Como comprenderéis, las coordenadas geográficas no serán facilitadas – Mi abuelo, Sir Francis Drake, se levantaría, muy cabreado, de su tumba.